fiesta de ideas by LeGAZCUE solo imagenes Si el agua se acaba nuestra vida tambien Legazcue Partido Verde +/ zubieta de navarra,peninsula ibericaZUBIETA ,NAFARROA,NAVARRA;HOMENAJE por legazkue o legazcue o legaz o gascue, gazkue o ... En 1563, por orden de don Luis de Velasco, virrey de Nueva España, .ver ...... www.oocities.org/ar/amilcarlegazcue/zubieta.htm
LEGAZCUE O LEGAZKUE
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Fernando Rojo Hoy es un día triste para todos, por eso quiero compartir esta imagen que refleja mi sentimiento ante la decisión de un tribunal europeo que nuevamente nos pasa por alto nuestra independencia como nación. D.E.P. España. http://www.elecodejumilla.es/.../2013/03/bandera-lazo1.jpg
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NO MAS ETA--------
lunes, 14 de octubre de 2013
matonismo
14 de octubre de 2013
El matonismo de la izquierda
BLOG
Por Esperanza Aguirre
Hace muy pocos días nos hemos encontrado con el tremendo espectáculo de unos sindicalistas que, en Sevilla, insultaban, abucheaban y coaccionaban moralmente a la juez Alaya, sólo porque esta juez está instruyendo un sumario sobre las corrupciones que afectan a los llamados sindicatos de clase, Comisiones Obreras y UGT. Hay que destacar que los presuntos sindicalistas proferían esos insultos con una saña especial y que, además, eran de un machismo repugnante.
Hace muy pocas semanas tuvimos que contemplar cómo unos energúmenos, de dudosa catadura moral pero inequívocamente de izquierdas, gritaban desaforados a la puerta del Hospital de La Paz de Madrid, donde estaba internada, muy gravemente herida, la Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, con la exigencia de que fuera expulsada de ese Hospital, del que, por lo que gritaban, parecía que se consideraban los dueños exclusivos.
Hace muy pocos meses un grupo de manifestantes, convocados por internet, se concentraban, sin haber pedido permiso gubernativo alguno, delante del domicilio particular de la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, para gritar consignas contra ella, sin importarles que en su casa los que viven son su marido y su hijo muy pequeño, a los que, en el colmo de la villanía, pretendían asustar los valientes vociferantes.
Los tres hechos tienen algunas características en común. La primera es que se trata de manifestaciones de posiciones de izquierda o de extrema izquierda, pero que en ningún caso han sido censuradas o repudiadas de forma tajante por los partidos de izquierda del arco parlamentario. La segunda, y muy significativa, es que se han dirigido contra mujeres, a las que se las ha atacado, no sólo en su condición de autoridades públicas, sino en su más estricta intimidad. A la juez, en su aspecto físico. A la Delegada del Gobierno, en su difícil situación clínica. Y a la Vicepresidenta, en su inviolable domicilio familiar.
Y de las características que comparten estos tres actos palmariamente ilegales podemos sacar conclusiones que vienen a arrojar graves sombras sobre el comportamiento de los participantes, por supuesto, pero también sobre el comportamiento de los partidos españoles de izquierda en general.
Buscar el jaleo en la calle para lograr en la revuelta lo que no se ha conseguido en las urnas es antidemocrático. Y casos como éstos en los que se pretende coaccionar a las autoridades públicas, no sólo saltándose la Ley que regula el derecho de manifestación, sino la más elemental decencia, son un aviso para que todos los demócratas estemos en guardia frente a los que creen que con su chulería y su matonismo pueden imponer su voluntad por esa violencia de aparente baja intensidad que es el insulto, la amenaza y la coacción moral.
El hecho de que hayan sido tres mujeres las víctimas de estas agresiones siniestras nos obliga a una reflexión más acerca de la catadura moral de los manifestantes. Si, en general, se ha echado en falta la denuncia sin paliativos por parte de los partidos de izquierda, en estos tres casos, yo he echado en falta, todavía más, la réplica inmediata y radical de las feministas de cuota, de esas asociaciones de mujeres que dicen defender a las mujeres pero que, en su sectarismo, sólo defienden a las mujeres que piensan y actúan como ellas.
El matonismo es intrínsecamente perverso, y más en política, y un país que permanece impasible ante actos como éstos es un país que demuestra escasa sensibilidad democrática. Pero si al matonismo le añadimos el machismo repugnante que ha acompañado estas manifestaciones, tenemos una situación que debe encender todas las señales de alerta a los ciudadanos que quieren convivir en libertad, en paz y en democracia, y debe obligar a los poderes públicos a tomarse en serio lo de que la Ley caiga sobre los que la vulneran. Y no hay duda de que insultar de forma machista como se ha insultado a la juez Alaya, además de servir para descalificar para siempre a los insultadores, es un delito que no puede quedar impune.
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