LEGAZCUE O LEGAZKUELEGAZCUE O LEGAZKUE------ Fernando Rojo Hoy es un día triste para todos, por eso quiero compartir esta imagen que refleja mi sentimiento ante la decisión de un tribunal europeo que nuevamente nos pasa por alto nuestra independencia como nación. D.E.P. España. http://www.elecodejumilla.es/.../2013/03/bandera-lazo1.jpg Me gusta NO MAS ETA-------- actualidad y medios

sábado, 12 de octubre de 2013

A finales de la década del 70, Gotemburgo era una ciudad repleta de jóvenes exiliados. Organizábamos actividades y vivíamos como correspondía a nuestra edad promedio, que no superaba el cuarto de siglo.

Juan Bortheiry Hace 12 minutos cerca de Montevideo · Un día llegaron nunca supe de donde! A finales de la década del 70, Gotemburgo era una ciudad repleta de jóvenes exiliados. Organizábamos actividades y vivíamos como correspondía a nuestra edad promedio, que no superaba el cuarto de siglo. Nos es extraño que la orquesta de Rock “cuatro más uno” contratada por los barcos que surcaban el canal con Dinamarca, decidiera quedarse en Gotemburgo, ciudad con numerosos latinoamericanos. De la chica cantante, nunca supe el nombre, ni la nacionalidad, solamente la recuerdo cantando fuera de tono, muy bonita, animando el escenario del Club Latinoamericano , en la popular “plaza de hierro”, al inicio de la “Avenida de Lineé” que lleva al “Parque del Castillo”. El primer guitarrista --si no me traiciona la memoria-- se llamaba Lito y era argentino, perdió a su novia, la cantante, ante las mañas y artimañas del más simpático y artero de los morenos que por ese entonces habitaban la ciudad; que además de esas cualidades también era un músico-uruguayo, que entre cuerdas y tambores dejó solo y desolado a Lito, deshaciendo para siempre la banda. Al bajista Marcos, el negro Pereira, pícaro, lo bautizó como “cabeza de repollo” por su melena enrulada al estilo afro. Corpulento, buen mozo y sin tener nada que ver en el entuerto amoroso entre el argentino y el moreno se quedó desocupado. El último de la banda, el baterista, Roberto “El Pomadita” pequeño y delgadito, de lentes muy gruesos que apenas dejaba ver sus ojos, de poco hablar; según se decía tenía gran fama en Uruguay. Los dos después de una carrera exitosa en Uruguay. (fundador de Totem). Se quedaron varados sin hacer nada y sin plata para vivir o viajar para otro lado. Ni el Pomadita, ni el Cabeza de Repollo hablaban sueco apenas un poco de inglés, más bien se comunicaban con su música. Les ayudé a conseguir un apartamento muy barato, de segunda mano, en un edificio destinado a demoler, que se usaba esperando su final. Quedaba frente por frente del Club Español, apenas a una cuadra, la calle “pública”, la misma calle donde vivía el Pata, unos 50 metros después por donde vivíamos El Paco y Yo, donde si seguías caminando, hacia arriba a la derecha, en la esquina posterior, doblando nuevamente a la derecha y arriba de una abrupta subida, entre casitas viejas y edificios destartalados, estaba la última casa de uruguayos, la casa de Jorge y Gustavo, ahí se juntaban numerosos integrantes de la bohemia latina de Gotemburgo y ahí nos encontramos innumerables veces a compartir lo que hubiera. Los dos se encontraban fuera del sistema. Sin número personal en Suecia no existías, ellos por supuesto no lo tenían .No tenían ayuda social, ni seguro médico y además vivían asustados de que la policía los detuviera y los echaran del país a un lugar peor, donde no conocieran a nadie. Con los meses se adaptaron a una vida de privaciones, su menú consistía en el potaje diario del club español y algún arrocito blanco condimentado con tabasco, ingresos no tenían, solamente nuestro apoyo y solidaridad. Fue entonces que a Jorge el baterista lo bautizamos con el nombre de “El pomadita”, comiera lo que comiera, condimentado con Tabasco o con Kallekaviar (un pomo de una pasta de caviar extremadamente barato y rendidor). El siempre contento elogiaba su menú diciendo “Que pomada”. No sé si llegaron a vivir un año en Gotemburgo, supongo que sí, lo cierto que la mala alimentación, el miedo a ser descubiertos y la inseguridad fueron minando su salud mental, hasta que un día en un arranque de depresión el pomadita se presentó a las autoridades pidiendo que lo ayudaran y fue deportado a Uruguay. Fueron meses de una amistad muy cercana, de compartir muchas horas diarias, hablando, comiendo juntos en cualquiera de nuestros apartamentos o en el club y les tomamos muchísimo cariño; al Cabeza de Repollo y al Pomadita. Nos dejaron grabados su recuerdo por la gran capacidad de disfrutar lo poco que les bridaba la vida con alegría. Muchos años después de visita en Montevideo, sentí que me gritaban Tomás, cuando me di la vuelta, en el mercado de la abundancia, desde el escenario, el Pomadita sentado en su batería interrumpiendo su actuación me estaba gritando y haciendo señas que lo esperara. Hablamos largo rato, me contó de sus vicisitudes de lo que había hecho al llegar deportado de Suecia, que los militares lo habían interrogado largamente y que él no había dicho nada. De la pensión en la cual vivía actualmente y que El cabeza de Repollo ahora vivía en Brasil, que se había ido nuevamente pero que él jamás emprendería una nueva aventura fuera de su Montevideo. A Marcos nunca más lo vi, ni tuve noticias, no sé siquiera su apellido, solamente me enteré con tristeza por “el pomadita” que murió en Brasil. Al Pomadita lo vi algunas veces más, estuve en un homenaje que se le hizo en el mismo mercado, lo encontré tocando en funfún y en algún otro boliche de la noche montevideana. Hace algunos años me enteré tarde y con dolor que había muerto, igual a como vivió pobre, tocando música , y comiendo algún guisito con mucho tabasco, y repitiendo todos los días sobre las cosas lindas que vivía su frase más recordada… “que pomada” Marcos …. y Roberto Galletti no están más entre nosotros, yo los recuerdo con muchísimo cariño y gran admiración. Pertenecen sin lugar a dudas a “mis caras perdidas” para siempre. Me gusta · · Compartir A Beatriz Remedio le gusta esto. Tango Uruguayo Rioplatense Uruguay